viernes, 1 de octubre de 2010

El dilema de la participación en las narrativas transmediáticas

La correcta selección de cada uno de los medios que componen una narrativa transmediática y la relación que se establece con la línea argumental principal o canon, son los elementos que motivan la participación de las personas a interactuar con los múltiples puntos de entrada a una franquicia. Desde esta perspectiva, el aporte individual o colectivo de las audiencias que se involucran de manera activa, sirve para acrecentar el desarrollo narrativo del canon, articulando mundos, personajes e historias; pero también generando problemáticas relacionadas con el mantenimiento de una coherencia del mensaje originalmente planteado. 

Para Jenkins (2007), como las narrativas transmediáticas requieren un alto grado de coordinación entre diferentes medios, el control de la franquicia hasta ahora ha funcionado de manera correcta en proyectos independientes donde el mismo artista formula la historia sobre todos los medios involucrados o en proyectos donde la colaboración (o co-creación) es planteada en las diferentes divisiones de la misma compañía. (¶ 9)

La poca confianza que se tiene frente a la creación de historias alternativas por parte de las audiencias se concentra principalmente con el uso de la propiedad intelectual y la descontextualización del relato. Por ejemplo: reanimar a un personaje que previamente fue eliminado; o cambiar los rasgos de su personalidad (comportamiento inesperado).  

La participación se manifiesta con el nivel de compromiso que un usuario adquiere con la franquicia; parte de su labor se concentra en tratar de entender la dinámica de la historia para comenzar a crear y así ejercer su posición activa. Sin embargo, en el caso de que se anime a realizar aplicaciones alternativas, es posible que éstas sean catalogadas como propuestas ilegales o simplemente no se tengan en cuenta;  se convierten en documentos apócrifos.

La construcción de historias por parte de los fanáticos puede ser vista como una expansión no autorizada de las franquicias de medios en nuevas direcciones que reflejan los deseos de los lectores por “completar las brechas” que han descubierto en el material producido comercialmente (Jenkins, 2007, ¶ 12). 

Hay que aclarar que aunque las personas cuentan con la posibilidad tácita de vincularse de manera directa con el desarrollo de contenidos. Sólo un pequeño grupo manifiesta la motivación para realizar publicaciones alternativas al canon. Hayes (2007) describe  cinco perfiles de participantes en un ambiente de trabajo en comunidad: consumidores (hacen una lectura pasiva de los contenidos); distribuidores (Envían información que creen interesante a sus conocidos); críticos (Realizan comentarios públicos sobre el contenido); editores (Realizan mezclas y editan a partir de elementos creados por otros); y creadores (Plantean contenido original).  Ver Figura 1.

El mito de la participación en la web 2.0

Cada uno de los perfiles cumple con funciones específicas durante el proceso de desarrollo de una franquicia; los tres primeros niveles colaboran con la expansión de la propuesta narrativa en múltiples plataformas; mientras que los dos últimos, editores y creadores;  tienen  el potencial de realizar transformaciones al relato, que en algunos casos puede ir en contravía de lo que plantea el canon. 

Referencias
Hayes, G. (2007). The myth of web 2.0 non-participation [Imagen]. Recuperado en Julio 30 de 2010. Disponible en: http://www.flickr.com/photos/garyhayes/3251571301/in/photostream 

Jenkins, H. (2007).  Transmedia Storytelling 101. [En línea]. Recuperado en noviembre 20 de 2009. Disponible en: http://henryjenkins.org/2007/03/transmedia_storytelling_101.html