miércoles, 21 de julio de 2010

Hacia la definición de un lenguaje de los medios digitales

 La convergencia de medios no sólo se da en la forma como se combinan múltiples plataformas de producción de contenidos sino como se estructuran nuevos lenguajes de producción. Se empieza a establecer un paralelo entre los conceptos de transmisión tradicionales y aquellos que se consideran característicos de lo digital.

Una de las mayores expectativas tiene que ver con cómo reconfigurar los medios tradicionales para que aprovechen todo el potencial que los entornos digitales ofrecen. Aunque la estética y práctica de desarrollo de los libros, la radio, el cine y la televisión cuentan con mecanismos muy puntuales de análisis, el interrogante se cierne sobre cómo aprovechar las propiedades esenciales de este contexto para definir un lenguaje propio. 

Murray (1999) plantea que para determinar el poder y la forma distintiva de un arte narrativo electrónico maduro, es necesario identificar las cualidades comparables a las variaciones de la lente, la movilidad de la cámara y la edición con la que se construyen los medios tradicionales. En esta búsqueda define que estos entornos son secuenciales, participativos, espaciales y enciclopédicos.

La secuencialidad se relaciona con la capacidad del ordenador para realizar una serie de operaciones complejas y dependientes unas de otras, no fue diseñado para transportar información estática.

La participación referencia la respuesta del ordenador a las acciones del usuario, codificando los comportamientos ejecutados.

La espacialidad permite la representación de espacios a través de los cuales se puede navegar, que surgen gracias al proceso interactivo, donde se hacen evidentes los cambios según lo que se ordene.

La enciclopedia alude a un gigantesco repositorio de información donde se plantean múltiples historias en distintos medios que pueden yuxtaponerse  y presentar una abrumadora cantidad de datos, situación que constituye audiencias más exigentes y con la posibilidad de buscar más detalles si el tiempo lo permite.

Manovich (2005) por su parte estructura cinco principios de los nuevos medios: representación numérica, modularidad, automatización, variabilidad y transcodificación.

La representación numérica plantea la capacidad programable de estos medios gracias a que se describen a partir de términos matemáticos y se someten a una manipulación de algoritmos.

La modularidad se manifiesta principalmente con las múltiples combinaciones que pueden realizarse con los objetos compositivos de estas estructuras. Cada uno de ellos, sin importar su tamaño puede construir nuevos elementos. También se conoce como estructura fractal de los nuevos medios.

La automatización se basa en los principios anteriormente citados y se relaciona directamente con la posibilidad de que el medio ejecute operaciones en las que un sujeto no interviene.

La variabilidad plantea los objetos no como algo fijado de una vez para siempre sino que puede  existir en diversas versiones que potencialmente son infinitas.

Las transcodificación  define la capacidad de traducción de un objeto a otro formato de información (datos de ordenador) que pueden ser reorganizados en otro tipo de convenciones. Por ejemplo, una imagen cuyo significado va amarrado al ámbito cultural en el que ha sido creada puede ser desfragmentada en datos de programación con los que se generan nuevas estructuras, no necesariamente imágenes.

Todos estos principios representan un reto en la construcción de experiencias narrativas. Los entornos digitales ofrecen nuevos desafíos a los desarrolladores en la búsqueda del proceso que integre todo el potencial de cada una de estas propiedades.

Referencias: 
Manovich, L. (2005). El lenguaje de los nuevos medios de comunicación: La imagen en la era digital. Barcelona: Paidós.

Murray, J. (1999). Hamlet en la holocubierta: el futuro de la narrativa en el ciberespacio. Barcelona: Paidós.

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